Tuesday, February 3, 2026

El Gato

 



El Gato

Muchas cosas se han dicho acerca de este mamífero carnívoro de la familia de los félidos, que aparentemente el hombre ha domesticado. Pero por más estudios zoológicos, mediciones de su fisonomía, clasificaciones taxonómicas, investigaciones de su biología y observaciones etológicas, este animal sigue dejando perplejo a los seres humanos, por lo que se ha llegado a la conclusión de que el gato no es un animal cualquiera, sino un verdadero misterio. De día, suele pasearse de manera majestuosa haciendo gala de su cuerpo flexible y sedoso pelaje que invita a la sensualidad gozosa de una caricia. Su esbelta figura se contonea para seducir a su presa y hacerle esclava de su encantadora presencia en un erótico encuentro entre lo animal y lo divino. Frotándose contra la materialidad corpórea, logra encantar al ser humano, susurrando ronroneos que versan secretos en idiomas de la animalidad ancestral, cuya dulce sonoridad despierta en todo hombre un instinto materno. Sus ojos brillantes hipnotizan la mirada de aquel que contempla el kaleidoscopio de su difusa ontología. Una vez que tiene a su presa en cautiverio, muestra sus afiladas garras cual femme fatale que ataca inesperadamente cuanto más se le confía. ¡Pero no se confundan! No hay ningún rastro de perversidad en esta alucinante criatura que trasciende toda categoría del bien y del mal. Se trata solamente de un ser que parece doméstico y confiable cuando le conviene, pero que salta su naturaleza salvaje y depredadora de manera súbita, de modo que su personalidad dócil es tan solo una máscara que usa, pero su verdadera identidad es inefable e incomprensible. Los gatos no son creaturas obedientes, su anárquica naturaleza desafía las leyes del universo conocido. Su comportamiento errante y paradójico ha dejado perplejo a los etólogos, quienes lo encuentran dócil y domesticado al momento de observar y medir sus movimientos, pero al dejar de verlo, éste parece comportarse de maneras inesperadas y caóticas. -¡Quanta paradoja hay en el movimiento tan complejo y particular de los gatos!- Enuncia el austriaco Erwin Shrodinger, quien nos muestra que esta especie animal pertenece al ámbito de la incertidumbre, a diferencia del comportamiento ordenado, obediente y medible de los perros, que se mueven de manera firme y determinada en obstinación mecanicista, de acuerdo a lo observado por Iván Pavlov, ese gran amante de los caninos. En contraste de los perros, aquella estirpe de la certeza del día, los gatos despliegan su esencia cuando la luz y la claridad se disuelven en la oscuridad de la Noche. Este animal duerme 18 horas al día, por lo que su existencia discurre más en el Sueño, que en la vigilia. Cuando el astro solar cede su trono a las tinieblas, la verdadera naturaleza del Gato se revela y se vuelve manifiesta su cualidad lunar, al desaparecer de nuestra vista. Hay quienes han rastreado su andar en el reino de la incertidumbre, cuando los gatos sienten la lunática impulsividad de ir más allá de los muros del cuadrado hogar y escapar de los límites del cosmos humano, surcan por las calles y los techos de la ciudad, iluminados por la argéntea transracionalidad de la diosa nocturna. Nadie sabe a dónde van, ni de donde vienen. Un misterio habita en su sigiloso andar, y sus motivaciones últimas se esconden en el silencio. Algo sabían ya las civilizaciones de la antigüedad, al entronizar a esta mítica creatura como una poderosa divinidad. Los egipcios adoraron su bastedad, y muchas otras culturas supieron ver en ellos una teofanía. Es por ello que aún hoy en día los gatos han fascinado al corazón del hombre, cuyo mysterium tremendum et fascinans cautiva aún a la humanidad, de manera que se han erigido cultos gatólicos, para adorar a este místico ser lunar, y no es de sorprender, que los más fieles devotos de este mágico animal, sean los escritores, poetas, místicos, locos y soñadores.